BRUTAL ASSAULT 2025 dia 2
FotografĂas de: RUBÉN GARATE
Escrito por:Â JUANE
DĂa 2: Sangre, fuego y locura bajo el sol de Bohemia
Luego de la noche más frĂa que vivimos en toda Europa, llegĂł la hora de seguir rockeando. Listos para el segundo asesinato del festival con el stoner doom inglĂ©s de Green Lung, un acto rockero por el cual estamos profundamente agradecidos entre tanta maldad y velocidad. Ocultismo, brujerĂa y satanismo se entrelazaron en una vibra setentera pero fresca. Riffs sabbathicos, groove hipnĂłtico, Ăłrgano transportador de dimensiones y la voz de nuestro conductor Tom Templar nos llevaron por la ruta prohibida.
QuerĂamos bajar de esa nube como plumas, pero fue imposible: a los cinco minutos comenzĂł Nile, una pirámide con ruedas que nos atropellĂł sin mirar atrás. Desplegaron su arsenal con un repaso de toda su discografĂa, marcando además el Ăşltimo show de Dan Vadim Von con la banda.
Antes de que terminara Nile, notamos cĂłmo una multitud comenzaba a reunirse en el escenario contiguo. Como si se hubieran abierto las puertas de un instituto psiquiátrico, veĂamos gente en overoles, disfraces de todo tipo, escobillas de baño y papel higiĂ©nico. Lo que se venĂa era demencial.
Gutalax, la banda más querida del festival y residentes de la casa, hizo su entrada triunfal entre juguetes inflables y baños quĂmicos. El ataque de la caca habĂa comenzado. rugidos porcinos, papel higiĂ©nico cayendo desde lo alto de la fortaleza y un mosh descomunal. La euforia fue tal que tuvimos que alejarnos para guardar energĂas; la escena podĂa compararse fácilmente con cuando Iron Maiden toca en Chile.
DespuĂ©s de una siesta involuntaria en el KAL Stage, llegamos recargados para Suffocation, quienes nos partieron la cara a golpes de death metal brutal. Los europeos aman este tipo de bandas y lo demostraron con patadas voladoras, cĂrculos infernales y una violencia gloriosa. Cerraron con “Infecting the Crypts”, con Ricky Myers (ex-Disgorge) dejando claro que el legado de Frank Mullen sigue más vivo que nunca.
Luego vino uno de los puntos más esperados por mĂ: Crypt Sermon. El Octagon Stage estaba repleto, no cabĂa un alma más para presenciar esta aventura religiosa. Bajaron los corceles y cabalgaron entre riffs inspirados, solos brillantes y pasajes que iban del doom al progresivo. La voz hipnĂłtica de Brooks Wilson nos guiĂł a travĂ©s del inframundo, enfrentando cara a cara a los demonios que nos querĂan seducir.
Con el atardecer llegó el turno del prog metal de elite: Leprous. Nunca fallan. Sonido impecable desde el inicio, como un reloj suizo (o mejor dicho, noruego). Todo perfectamente calculado, sin perder alma ni emoción. Einar Solberg brilló con su técnica vocal angelical y furiosa. Se centraron en su último álbum, pero también hubo espacio para los himnos “From the Flame”, “The Price” y “Below”.
AquĂ vino el dilema: Gojira y The Kovenant coincidĂan con apenas veinte minutos de diferencia. Alcanzamos a ver dos canciones de los franceses antes de abrirnos paso entre una marea humana imposible. Pantallas, luces LED, sonido demoledor: Gojira sigue creciendo exponencialmente. Cada show es más apoteĂłsico que el anterior.
Corrimos al otro extremo del recinto para alcanzar uno de los actos más esperados: The Kovenant, quienes tocaron Nexus Polaris de forma Ăntegra. Casi todos los miembros originales estaban presentes: Nagash, Sarah Jezebel Deva, Sverd, Hellhammer, Knut y Ghul. Una verdadera cápsula del tiempo al 1998, cuando nada sonaba como esta obra maestra. La dualidad entre la bella y la bestia, las melodĂas diabĂłlicas y las guitarras que nos rodeaban por ambos lados… nos volvimos uno con la banda. Desde “The Sulphur Feast” hasta “Chariots of Thunder”, cerrando con la bailable “New World Order” para dejar la fiesta encendida.
Y para cerrar el segundo dĂa, uno de los platos fuertes del festival: Blood Fire Death. El tributo más fiel y legĂtimo a Bathory, con invitados de lujo como Gaahl, Grutle Kjellson y Frederick Melander. Un homenaje de primer nivel al legado de Quorthon, por mĂşsicos que vivieron y forjaron la escena escandinava. Un show que, como su nombre lo indica, fue pura sangre, fuego y muerte.