CYNIC E IMPERIAL TRIUMPHANT EN CHILE
Y luego, el plato principal. Cynic regresa a las presentaciones en vivo con una nueva formación, marcando un nuevo capítulo en su historia. La ausencia de Max Phelps, actualmente en Death To All, (que toca mañana en nuestra ciudad) se sintió solo como transición, porque Derek Rydquist (John Frum, The Zenith Passage, ex The Faceless) salió decidido a ganarse al público desde el primer segundo. Su voz, mucho más cercana al Hardcore que a las versiones Death Metal noventero de estudio, reinterpretó los clásicos de Focus y Traced in Air con personalidad, riesgo y convicción. Se lleva todos los galardones: que siga así esta gira.
Y Paul Masvidal… el arquitecto de todo este universo. Lejos de buscar protagonismo individual, sostuvo a la banda como un todo, permitiendo que Cynic se manifestara como una entidad colectiva. Su guitarra y su voz siguen siendo un refugio y una llama al mismo tiempo. Es impresionante cómo estas canciones siguen ardiendo, como si los años simplemente no existieran para ellas.
Ojalá este viaje continúe y la próxima visita venga acompañada de un nuevo álbum.
Galería de fotos por Rubén Garate, quien lo dio todo para que este día quede registrado para siempre.
Una noche que quedará grabada en la memoria del metal contemporáneo, fuimos testigos del presente más desafiante y vanguardista del metal extremo.
El debut de Imperial Triumphant en Chile fue, tal como su nombre lo anuncia, un triunfo imperial en todos los sentidos. Caos aparente, pero perfectamente orquestado. Disonancias que se apoderaron del aire, compases que parecían romper la lógica del tiempo, voces malignas invocando una locura colectiva tanto arriba como abajo del escenario. Champaña volando, fuego, un bajo iluminado como artefacto de guerra disco… no sabemos qué más se podía esperar. Una experiencia sensorial total, perturbadora y magnética.
Con apenas 22 años, Jacob Wehn, el nuevo baterista, dejó en evidencia por qué está tocando junto a músicos de primer nivel. Precisión, madurez y una energía desbordante. No es promesa: es presente, y tiene camino para rato.
